viernes, 17 de abril de 2009

el amor inadecuado de la rosa roja


Elena mientras soñaba una voz misteriosa, de hombre, le decía "Elena ven a mí" una y otra vez repetía la frase, hasta que despertó.
Una vez despierta recordó que era domingo y como era de costumbre se preparo para asistir a misa: cepillo su larga cabellera negra y lacia, puso un poco de brillo en sus rojos y carnosos labios, por ultimo tomó del ropero una falda y blusa cualquiera y se vistió…
Ya en la iglesia sentada en la banca de acostumbre, no muy en frente ni tampoco muy atrás, se dispuso a pasar de vista su acostumbrada lista de asistentes, todos los del pueblo estaban como era costumbre, pero había alguien que no le era reconocido en sus anteriores listas, un nuevo pueblerino, un joven atractivo de cabellos obscuros y un poco ondulada y larga, vestía un traje negro con una camiseta roja como la sangre, tenia una faz blanca , muy al contrario de ella que era un poco morena.
Elena no escucho las enseñanzas del sacerdote por observar al nuevo joven por tanto tiempo. Cuando al fin se termino la misa, Elena se topo con el joven y le dijo temerosa.
-¡hola!
-¡hola Elena! Contesto el, ella puso una cara de duda
-comprendo tu cara de duda, tu madre, hace tiempo, me recibió en tu casa y me hablo muy bien de ti.
Con estas palabras ha Elena séle retiro su cara de duda, pero inmediatamente aparecieron otras dudas una de ellas era la de saber su nombre, en eso estaba cuando de pronto el joven le dijo.
-Mi nombre es Edgar de acuerdo, lo siento me tengo que retirar Elena
Elena sintió como si Edgar le leyera la mente, pero Elena solo contesto.
-Adiós Sr. Edgar
Elena volvió a casa y escribió todo lo acontecido en su diario junto de ella se encontraba su gato de pelaje brillante y negro, de ojos color zafiro y nariz rosada, que la miraba
Fijamente. Elena comenzó a reflexionar de cómo pudiera saber más de Edgar.
Para antes de dormir saco al hermoso gato y lo puso en la sala, al gato no le pareció mucho la idea pero no le quedo otra de dormir en el enorme sillón que se encontraba en la entrada. Elena mientras dormía volvió a soñar esa misma voz que le decía "Elena ven a mí". Elena despertó y se cambio para hacer sus labores, pero antes de comenzarlos fue a desayunar, en el desayuno Elena le pregunto a su madre por el Sr. Edgar, la madre se esforzó por recordar a tal señor pero su esfuerzo fue inútil debido a que no conocía a uno de tales características.
Cuando Elena termino de hacer sus últimas tareas se encontró con el Sr. Edgar.
-¡Sr. Edgar! Buenas tardes, que gusto volverlo a ver, por favor permítame invitarle un vaso con agua
El muy amablemente le contesto.
-Buenas tardes Srita. Elena, gracias por su atenta invitación, pero ciento no poder atender su invitación debido a que ya voy de salida, hasta pronto
Elena se desilusiono, pensó que no había sido lo bastante amable.
Ya en la noche, Elena se preparaba para dormir, cuando llego su gato Romeo que en su collar traía colgada un rosa negra y un papel, doblado finamente, que decía:
Elena te pido una disculpa por haber negado el vaso de agua que me ofreciste, pero ya séme hacia tarde para un compromiso, con esta misma carta te pido que ya no me llames Sr. Ya que ya somos amigos, de la misma manera te pido permiso para llamarte solamente por tu lindo nombre Elena. Att. Edgar

Ella se quedo sorprendida y guardo la carta junto con la rosa, en una caja. Tranquilamente se puso a dormir.
Cuando Elena despertó no le tomo importancia a su sueño repetido, tampoco le hizo cuando lo soñó en la semana.
De nuevo se preparaba a ir a misa como siempre, pero con una nueva esperanza de ver a Edgar.-
Al llegar a la iglesia, Elena espero un poco en la entrada para ver si llegaba Edgar. Pero no lo encontró, muy triste entro a la iglesia y Edgar iba saliendo, fue cuando chocaron, los dos quedaron sorprendidos, mutuamente pronunciaron sus nombres al mismo tiempo.
- ¡Elena! ¡Edgar!
-¡que bueno que te veo! Expreso Elena
Edgar expreso.
-Igualmente Elena, te venia a buscar ya que no estabas adentro, ahora te digo lo que te quería pedir, ¡fúgate con migo!
A lo que Elena felizmente contesto.
-¡claro que si! solo déjame ir a mi hogar por unas cosas y pues… arreglarme. Te espero en el panteón de esta misma iglesia, voy a ir de rojo
-Buena idea Elena, yo también me cambiare e igualmente tendré algo rojo
-Te esperare en el panteón
Elena se fue directamente a su casa, entro y subió las escaleras que la conducían a su cuarto, cuando entro en el, Elena quedo impactada cuando encima de su cama se encontraba otra rosa negra y una nueva carta que decía:
Elena, gracias por aceptar mi invitación. Cuento los minutos para contemplar pronto tus carnosos labios y delicada figura, hemos estado tanto tiempo separados, se me hace eterno el momento para volverte a ver
Att. Edgar

Elena se emociono aun más y pensó en ponerse lo más bella que pudo, así que se baño rápidamente, después seco su cabello y lo cepillo, se coloco un listón rojo, busco en su armario un vestido rojo y unos zapatos rojos, puso un poco de maquillaje en su rostro, tomo su bolso y salio de su casa para ir directo al panteón.
En el panteón, espero un momento y no llegaba Edgar avía pasado media hora y Edgar no llegaba, Elena comenzaba a pensar de que Edgar la había engañado, que no iba ha venir fue cuando vio pasar a su gato Romeo y minutos después apareció Edgar, que le dijo.
-lamento la demora, pero mi hogar esta un poco retiradoElena solo le sonrío y lo siguió, en el camino Edgar le pregunto.
-¿Qué edad tienes?
-20 ¿por que?
Edgar solo negó con la cabeza, haciéndole entender que su pregunta no era de mucha importancia.
-Y… ¿tu?
-21, y… ¿cuanto tiempo tienes viviendo aquí en el pueblo?
-Toda mi vida. Y… ¿tu?
-También
-Entonces ¿Por qué nunca te había visto en el pueblo? Hasta ahora
-Por que no me gusta separarme de la naturaleza que es mi hogar
Elena solo le sonrió y pregunto.
-¿falta mucho?
- No, hemos llegado
Lo que Elena miro fue una casona enorme, que tenía torres y estaba preciosa, por dentro aun estaba más. Edgar al entrar le pregunto.
-¿Tienes hambre?
-No, gracias, antes quisiera bailar un poco con tigo
-Excelente idea, vamos a la sala
En la sala de baile se encontraba una caja de música, que tocaba tango, empezando el baile de la pasión, Elena le comento a Edgar.
-Esos ojos que me miran que me dejan sin aliento
A lo que el le responde.
-Que me encierran en las notas de este tango del deseo
-Es tu aroma que acaricia este cuerpo que se mueve al ritmo de tus besos
Con estas hermosas palabras se encerraron profundamente en el tango. Mientras bailaban Edgar le dio un beso a Elena al terminar el le dijo.
-Que me saben ven a durazno estos labios al morderlos...[endif]-->
-Son tus manos que recorren al compás de este tango, que encienden mi fuego
Pararon de bailar y se miraron fijamente a los ojos, el inclino su cabeza pero la siguió mirando a los ojos y le dijo.
-Elena ven a mí
Elena se paralizo, fue cuando Edgar aprovecho y como buen vampiro mordió el cuello de su bella doncella, ella callo desmallada.
Edgar le retiro el listón de su cabello y se lo coloco en su cuello, la le llevo a su casa y la recostó en su cama. Cuando Elena despertó ya había salido el sol, y su gato romeo dormía en su pecho lo miro y noto que en el cuello traía su listón rojo, lo que le dijo fue.
-¿tu que haces con mi listón? ¿Quién te lo puso?
En la almohada se encontraba una rosa, pero esta vez era roja y un papelito que decía:
mi querida Elena ahora como esta rosa tu eres diferente… eres una vampiro si no crees mira en tu cuello… siempre estaré contigo a tu lado mirándote con mis ojos color verde zafiro siempre que este cerca la luna nueva, podrás verme como me conoces y trataremos de no hacer daño a alguien, lo lamento mi rosa roja Att. Edgar.

Elena se soltó a llorar y fue al espejo, y como lo había dicho Edgar se encontraba las cicatriz de su mordida, Romeo se acurruco en sus piernas y la miro a los ojos y Elena a los ojos de romeo y así comprendió que romeo era Edgar, entonces Elena tomo a romeo en sus brazos y lo abrazo inmediatamente romeo comenzó a ronronear. Desde que Elena comprendió, espera la luna nueva para ir a la vieja casona y bailar tango con su vampiresco amado Edgar.

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